domingo, 7 de mayo de 2017

El final de la casilla de peones del cruce de Gévora

Voy a contar la historia de una casilla de peones camineros que recuerdo haber visto a la vera de una carretera y que desapareció con el tiempo.

Tenía la fotografía de una casilla en mi archivo sin ubicar y como sucede en muchas ocasiones la dejé para más adelante, que seguro que se darían las circunstancias que me permitieran datarla.


Es una foto de una casilla como otra cualquiera. De un modelo conocido, con sus dos ventanas, una puerta, dos chimeneas y el patio posterior. También tenía los típicos azulejos de destinos en los laterales y la denominación de la casilla sobre el entrada de la misma.

La foto no era muy antigua si nos atenemos al vehículo que aparecía en la misma.

Algunas casillas, desgraciadamente no todas, tienen en azulejos o pintados en los laterales los destinos siguientes con su kilometración aproximada.

Esto es un sistema infalible para posicionarlas aproximadamente en los mapas. Si además los tienes antiguos y las fotos aéreas de los vuelos americanos de 1945 y 1956, puedes situarlas perfectamente.

Esto me sucedió con la siguiente fotografía de una casilla.


Una fotografía de la época de la Guerra Civil del diario ABC y del Archivo Juan de la Cruz, que me preguntó si era una casilla de peones y dónde podría haber estado.

Efectivamente era una casilla y de los destinos que aparecían en ella se deducía fácilmente que se trataba de la antigua C-401, de Toledo a Mérida por Guadalupe, hoy EX-102, en las inmediaciones de Guadalupe.

Fácilmente localizable, pude comprobar que la casilla en cuestión aparecía en el vuelo americano de 1956.


Pero desgraciadamente hoy se encuentra demolida, no quedando prácticamente restos de ella.


Una de las preguntas más evidentes es por qué se demolieron gran parte de las casillas de peones camineros existentes a la vera de las carreteras.

Esta casilla de la que hablaremos en este post, desgraciadamente, es un caso paradigmático.

Una ampliación de la misma, ya de por sí de bastante poca calidad, nos permite apreciar los carteles de los destinos de esa carretera.


La Roca y Cáceres, la casilla se había convertido en un tablón en que pegar carteles de anunciadores de diferentes acontecimientos.

Era la casilla que había en la antigua N-523, de Cáceres a Badajoz, hoy EX-100, a la entrada de Badajoz, cerca de Gévora.

De dicha casilla tengo recuerdos de haberla visto en mis viajes por dicha carretera, lo cual implicaba que no hacía mucho que se había demolido.

Por ello, me interesó su historia y comencé a investigar sobre ella.

Ya aparece en la planimetría de 1901, cuando la carretera original iba de Badajoz a Valencia de Alcántara. Como la planimetría corrobora, la carretera de Cáceres a Badajoz es posterior y aparece un color distinto, el rojo.


Con el Plan General de Obras Públicas de 1940 o Plan Peña, se produce una reclasificación de las carreteras y se forma la N-523, de Cáceres a Badajoz.


Como podemos ver, la N-523 se forma con la antigua carretera de tercer orden de Cáceres a Badajoz a la que se añadieron los 5,7 km de la de Badajoz a Valencia de Alcántara más cercanos a la localidad pacense.

El resto pasó a ser la C-530, de Valencia de Alcántara a Badajoz, finalizando en la nueva N-523, cerca de la casilla en cuestión.

En el mapa de IGN de 1941, aparece a la vera de la nueva carretera N-523, en su punto kilométrico 82+350 aproximadamente.


La casilla la podemos ver en una foto aérea del vuelo americano de 1956.


En los vídeos que se tomaron de las carreteras transferidas por el Estado en 1984, como labores de recopilación de datos para elaborar el Plan Regional de Carreteras de Extremadura 1988-97, también podemos verla.

El fotograma obtenido de dicho vídeo en el que aparece es el siguiente.


En ella podemos apreciar, además, el pozo que había enfrente de la casilla.

Buscando fotos aéreas de diferentes épocas en las que pudiera aparecer me permitiría datar cuándo se demolió.

Aparecía en el vuelo del SIGPAC de 1998.


También en el vuelo de 2002.


Sin embargo, en el vuelo de 2005 ya no aparece, como tampoco lo hace la vegetación arbórea que la rodeaba.


Ya tenía acotado en el tiempo cuándo desapareció: en algún instante entre 2002 y 2005.

La casilla era un caso excepcional de persistencia en la carretera y me interesaba saber su final.

Recabando información entre los antiguos trabajadores de carreteras, de los que no diré sus nombres, pues no les solicité autorización, he reconstruido la historia del final de la casilla.

El pozo que estaba enfrente de la casilla suministraba agua a un hermoso huerto que al mismo tiempo hacía de depósito de lampreas que los fines de semana se vendían a los pescadores por parte del personal de carreteras.


Me facilitaron los nombres de los últimos ocupantes de la casilla, alguno familiar de trabajadores actuales de carreteras de la Junta de Extremadura.

La casilla se abandonó en 1978.

Posteriormente fue usada como almacén del Parque de Conservación de Badajoz, lo que hizo que "los amigos de lo ajeno" se fijaran en ella, iniciando una época de robos continuados, simplemente trepando la pared del patio trasero que lindaba con la arboleda existente, produciendo destrozos en ella, muchas veces de mayor valor que lo robado.

Para evitar la impunidad de la falta de visibilidad se procedió al despeje de la arboleda que rodeaba a la casilla, pero esto no evitó que los robos continuaran en el tiempo.

El abandono de la casilla y la práctica imposibilidad de su aprovechamiento, por su situación, para el trabajo de conservación de carreteras llevó a la decisión de su demolición a finales de 2003.

El pozo fue posteriormente cegado cuando se duplicó la EX-100 a la entrada de Badajoz.


No quedando ya prácticamente nada de lo que una vez una casilla de peones camineros.

Solo una composición de fotos, del vuelo americano de 1956 y otro actual, nos permite situar la casilla en cuestión.


La casilla como edificación fuera del entramado urbano, una vez perdida su utilidad al abandonarlas los peones camineros, pasaron a ser casas en medio de la nada de difícil conservación.

Sin posibilidad de aprovechamiento, se optó por demolerlas y solo algunas han sobrevivido a la vera de las carreteras.

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