domingo, 10 de marzo de 2013

La "turborrotonda" de Badajoz

En una entrada antigua expliqué lo que era una turboglorieta y las ventajas e inconvenientes que tenía.

La turboglorieta es un concepto que está de moda en Badajoz por la supuesta construcción de una en la avenida de Elvas en la intersección con el vial del Puente Real.

En primer lugar habría que decir que no es, en puridad, una turboglorieta, pues ésta es una construcción vial mucho más completa que implica la modificación total de la glorieta existente.

En realidad se ha organizado el tráfico, que viniendo del lado de Portugal por la avenida de Elvas, debe realizar una selección entre los dos carriles en ese sentido según el destino al que se dirijan.

La glorieta ha quedado así configurada:


En ella podemos apreciar:

  • En violeta con la chincheta roja, el lugar donde está colocado el cartel que informa de la necesidad de elegir carril según el destino, 190 metros antes de llegar a la glorieta.
  • En rojo la línea continua en la que ya se debe haber elegido el carril.
  • En azul, la separación, dentro de la glorieta de los carriles según destino.
  • En verde, zona de la glorieta sin tráfico, para obligar a los vehículos que giran en la glorieta a dejar libre el carril de los vehículos que viniendo de la avenida de Elvas deban girar hacia el puente Real.

La señal que avisa de la necesidad de hacer una selección de carriles según el destino es la que se presenta en la foto siguiente.


El tamaño puede no ser suficiente y posiblemente sería más adecuado un pórtico o, al menos, una banderola. Pero es perfectamente comprensible, en estos tiempos de carestía, la solución adoptada.

Una vez sobrepasada la señal, a unos 100 metros, aparece ya la línea continua de separación entre carriles, con la señalización horizontal con los destinos.


Una vez llegados al paso de peatones, se disponen, además de la línea continua, elementos captafaros que delimitan definitivamente los dos carriles y los dos destinos.


En la entrada de la glorieta, se refuerza la señalización de los carriles mediante hitos cilíndricos reflectantes. En este punto la selección del carril es definitiva.


Mientras, para conseguir espacio al carril dedicado a los que van al puente Real, se habilita una zona de la glorieta excluida al tráfico, mediente pintura e hitos cilíndricos. Aquí la glorieta se reduce a dos carriles.


Una vez elegido el vial hacia el puente Real, éste está delimitado por unos elementos sobreelevados.


Estos elementos se continúan hasta la entrada del Puente Real, quedando separados los dos carriles entre los obligados a girar por el carril y los provinientes de la glorieta.


Entrada al vial del Puente Real, con los dos carriles diferenciados.


Visto lo realizado, podemos concluir que no es más que una diferenciación del tráfico proviniente de la zona del Faro, la universidad y el Hospital, según se quiera ir hacia el puente Real o continuar por la avenida.

Se reduce la interferencia de este tráfico con el que está girando la glorieta, consiguiendo una mayor capacidad de tráfico hacia el puente Real, al asignar carriles según origen. Antes, el que giraba por la glorieta, aunque fuera de 3 carriles, siempre impedía la entrada del tráfico de la avenida de Elvas, sobre todo si tomaba el carril derecho del vial del Puente Real.

Ahora el que gira, debe tomar el de la izquierda y el proviniente de la avenidad de Elvas toma el de la derecha, incrementando la capacidad de tráfico del vial hacia el puente Real.

Porque, no nos engañemos, todos hemos sufrido al conductor ignorante y maleducado, que circulando dentro de la glorieta por sus carriles interiores, te dedica una sonora pitada cuando "OSAS ENTRAR EN SU GLORIETA", pues él considera que los 3 carriles son suyos, aunque tú vayas a entrar en el exterior.

Con esta construcción se palía este efecto y se gana en fluidez.

Por último, y no por ello más importante, agradecer a Francisco Quintana que me haya conseguido las fotografías que ilustran este post.

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lunes, 4 de marzo de 2013

El salvamento del puente de Alcántara

En Extremadura tenemos puentes romanos de gran valor. Entre ellos, sin duda, el de Alcántara puede considerarse como emblemático. Puente cuyo nombre, que deriva del árabe, significa "El puente", ahí es nada.


El ilustre ingeniero de caminos, canales y puertos, D. Carlos Fernández Casado, otro maestro de puentes, escribió de él: "Es el edificio más duradero creado por la mano del hombre, resistiendo en plena forma el paso del tiempo y los agentes destructores. Pasan los viandantes bajo su Arco Triunfal y las avenidas se peinan en las hileras de sus pilares, y el puente sigue siendo puente de paso sobre el río y puente de enlace entre generaciones sucesivas. Que nadie construya puentes en España, sin haber pasado por Alcántara".

Pero en este post no voy a hablar de la historia del mismo, pues excedería el espacio aconsejable y no descarto iniciar una serie de futuras entradas describiendo el devenir de su historia.

Este post es la historia de cómo una obra reciente contribuye a salvar una obra del pasado.


El aspecto actual del puente de Alcántara está determinada por la rehabilitación realizada por otro gran ingeniero de caminos, canales y puertos, D. Alejandro Millán.

Para hacernos una idea de cómo estaba el puente, podemos ver una de las primeras fotografías, durante su restauración.

Puente de Alcántara. Durante la restauración de 1856-59.
Se pueden ver la labores de desmontaje o montaje del arco central del puente, así como los pretiles en obra, estando parte de ellos desmontados. El arco volado en la guerra de independencia ya estaba reparado y se estaban acometiendo los trabajos en la calzada y los pretiles, así como las plataformas en los estribos del puente.

El río, en estiaje, no permite apreciar los cimientos del puente. En realidad, debido a la forma del cauce, que hacía honor al nombre del río, era imposible realizar una inspección de los cimientos en seco.

Por ello, las labores realizadas por D. Alejandro, dando por buenas las cimentaciones que no podía inspeccionar ni tratar, se centran en:

  • Reconstrucción del segundo arco orilla derecha.
  • Desmontado y nuevo montaje del arco honorífico.
  • Contrafuerte de la pila central.
  • Reestructuración de los otros cinco arcos y pilas y estribos en toda su altura.
  • Se renueva la imposta general de coronación y los pretiles.
  • Retoque de sillares en el templo.
  • Montaje de dos cancelas de hierro forjado rematadas en forma de lanzas y al centro la corona y el águila imperial.

De nueva ejecución son:

  • Los paseos de las márgenes del río.
  • El arco que da salida a un pequeño arroyo en la orilla izquierda del río.

Todas estas actuaciones tienen como consecuencia, como ya he dicho, la actual fisonomía del puente. Volvía a hacer honor a su nombre.

Sin embargo a finales de los años sesenta y principios de los setenta, algo sucede que tendrá importantes consecuencias en el devenir futuro del puente de Alcántara. Se construye la presa de Alcántara aguas arriba del actual puente.

Lo que poca gente sabe es que, parece ser, la cerrada buena para disponer la presa era la zona del puente de Alcántara. Permitía la construcción de una presa con menor volumen, más altura y buena cimentación. Afortunadamente el respeto por el pasado prevaleció sobre el negocio eléctrico.

Para que nos hagamos una idea de lo que supuso la construcción de la presa, veamos dos fotos aéreas, una de 1956, el magnífico vuelo americano, y otra actual del Google Earth.


Esto trajo como consecuencia un magnífico efecto colateral. Se podía dejar en seco el cauce del río en las inmediaciones del puente y poder analizar la cimentación y actuar en ella, si fuera necesario.

Podemos ver una foto de J. Guerrero con el cauce seco.

(Foto: J. Guerrero)
Aunque bien es cierto que ya se intuía que podría haber problemas en la cimentación pues hubo estudios previos con buzos. La foto siguiente recoge un instante de esos estudios y los buzos que los hicieron.


Sin embargo, fue cuando se pudo poner en seco el cauce, cuando se observó la gran socavación existente en la cimentación de la pila derecha de las dos que siempre permanecen inundadas por el cauce.

Aunque las pilas están bien asentadas sobre roca, los siglos de paso del río Tajo habían socavado la cimentación de la pila y ésta presentaba un menoscabo en la obra de fábrica que presentaba el aspecto que podemos ver en la fotografía siguiente.

ACTUALIZADO: Nuevas fotos en color del desperfecto en la cimentación de la pila.


Es difícil adivinar cuál hubiera sido el destino del puente si no se hubiese detectado el problema, pero su solución en tiempo ha contribuido, indudablemente, a que este puente sea "más eterno".

D. Carlos Fernández Casado explica, lo que descubrieron cuando se quedó el cauce en seco, con estas palabras: "Y el espectáculo debió ser verdaderamente impresionante: en la zona última faltaban los sillares del paramento del costado interior de la pila y el relleno de hormigón que debía formar el núcleo de la misma. La sección de la pila estaba reducida en proporciones extraordinarias. Como la situación del río seco no podía mantenerse más allá de una semana, los ingenieros de Hidroeléctrica optaron por no dar parte a ninguna autoridad administrativa y colocando un encofrado vertical a la de la zona alterada, rellenaron de hormigón la gran caverna, lo cual consiguieron en el intervalo fijado".

En la fotografía siguiente podemos ver el encofrado para el posterior hormigonado de la obra de fábrica desaparecida.


Y en la fotografía siguiente puede verse la cimentación ya hormigonada y acabada.


Muchas personas, cuando visitan el puente y aprecian su gran porte, no llegan a entender que si el puente tiene ese tamaño es porque tiene la altura necesaria para no ser sobrepasado por la mayor avenida.

Pensemos en los ingenieros de hace 20 siglos con ese grado de precisión, para determinar la altura necesaria del puente con los medios y las tomas de datos de su época.

Era digno de ver el puente cuando se producía la máxima avenida. En la siguiente foto podemos apreciar ese instante, antes de la construcción de la presa.


Otra fotografía posterior, probablemente en el primer desembalse de la presa recién construida, permite ver al puente trabajar en situación extrema.

(Foto: Soraya Cid Cabello)
Como dijo D. Carlos Fernández Casado, "que nadie construya puentes sin haber pasado antes por el puente de Alcántara".

El puente de Alcántara es una buena muestra de lo que el hombre puede llegar a hacer. Es arte. Obra que trasciende su tiempo y se ha convertido en eterna.

La presa de Alcántara es una magnífica obra moderna que además contribuyó a preservar una gran obra del pasado. Ella y los ingenieros que acometieron la solución en el momento oportuno, han hecho que podamos seguir disfrutando del puente romano "un trozo de eternidad más".

Quiero hacer especial mención a la magnífica página http://www.puentealcantara.es, de Juan Carlos Álvarez Durán, gran fuente de toda la información disponible del puente, de la que he bebido y a la que vuelvo de vez en cuando para cualquier consulta sobre esta gran obra de ingeniería.

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