jueves, 11 de julio de 2013

El puente de Guijo de Granadilla

Hasta ahora he hecho muchos posts que se podrían haber considerado integrados dentro una serie llamada "Maravillas inundadas".

Todos tienen un denominador común. Infraestructuras que quedaron debajo del agua una vez construidos los grandes embalses. No en vano, somos "tierra de pantanos".

Hay puentes que se perdieron para siempre y puentes que afloran de vez en cuando en las épocas de grandes estiajes en las que los niveles de los embalses permiten disfrutar de nuevo de los mismos.

Sin embargo, se han producido traslados de puentes importantes como el del puente romano de Alconétar, acción que los ha salvado del olvido.

El caso del puente de Guijo de Granadilla es también espectacular. También conocido como "El Pontón" por el tamaño de su arco.

Al discurrir por la carretera CC-13.3, de Guijo de Granadilla a Zarza de Granadilla, el viajero puede ver sobre el río Alagón, una vez cruzado el puente moderno, un puente antiguo que levita sobre las aguas.

Un puente que no conecta ninguna orilla, reducido a la mínima expresión que conforman su arco abovedado y los paramentos laterales de acceso al mismo, sin el relleno de material, y por tanto, ninguna calzada que lo cruce.


Dicho puente, cuyo origen se considera romano del siglo II de nuestra era y, por tanto, pariente próximo de los grandes puentes de Alcántara y Alconétar, se encontraba en el antiguo camino de Villar de Plasencia a Casar de Palomero y servía para salvar el cauce del río Alagón.

En las cercanías de Cáparra, mansión romana de la Vía de la Plata, dio servicio a la vía que pasaba por Calzadilla y Coria, según el arqueólogo José Ramón Mélida.

La foto más antigua que he podido conseguir es la siguiente:


En ella se aprecia que el puente constaba de un único arco de 19,10 m de luz. Con la característica rasante a dos aguas, el puente presentaba una asimetría en los arranques, debido a la necesidad de ajustar la fábrica al terreno existente.

Estaba situado en un estrechamiento del cauce, en terreno de granitos. El río produjo un tajo con paredes verticales sobre las que se dispuso el arco de manera muy airosa.

En la foto aérea del vuelo americano de 1956 podemos ver la situación del puente sobre el cauce.


Al estar dispuesto sobre granito el puente jamás tuvo problemas de cimientos.

Posteriormente la fábrica antigua fue cubierta en su totalidad con sillería granítica que se regularizó en hiladas horizontales.

Esto tuvo como consecuencia una ganancia del ancho del puente, la mejora de los paramentos, se disminuyó la pendiente de las dos aguas del puente y se dispuso de un pretil también de sillería granítica.

El puente pasó a tener el siguiente aspecto.


Visto desde aguas abajo se podía apreciar como un puente perfectamente encajado en el cauce que salvaba


En los años setenta se decide construir el embalse de Guijo de Granadilla en el río Alagón, mediante una presa bóveda de 51,5 metros de altura sobre cimientos y una capacidad de 13 Hm3, que supone la inundación del puente.


Para dar continuidad a la citada carretera CC-13.3, fue necesario construir un nuevo puente situado en las inmediciones del antiguo.

En las siguientes fotos podemos apreciar la localización de los puentes nuevo y antiguo.



La siguiente es una foto aérea, de finales de los ochenta, antes de embalsar y trasladar el puente antiguo.


La presa se acabó en 1982 y empezó a embalsar. Para entonces ya se había trasladado el puente a su nuevo enclave.

En la actualidad, una foto aérea reciente nos permite ver la nueva disposición del puente antiguo una vez trasladado, con respecto al puente moderno.


El puente trasladado está apoyado sobre estructuras de hormigón, remedo de la ribera granítica sobre la que se apoyaba originalmente.

El que el puente se presente aislado, sin cumplir con su función primordial que es conectar ambas orillas de un cauce, le dan un aspecto de desamparo y soledad.

Pero la dificultad de encajarlo en el mismo cauce, sucesión de pantanos sin fin, quizás hizo pensar al ingeniero que mejor era salvarlo de la inundación y que, por lo menos, discurriera agua bajo su arco.


La pregunta es: ¿qué queda del antiguo puente romano? El lector, después de haber leído el artículo, está capacitado para dar una respuesta.

Si estás interesado en la historia de su traslado y su situación actual, ya está publicado en el post "El traslado del puente del Guijo de Granadilla".

1 comentarios:

María Montoro dijo...

No queda nada. Tal vez hubiese sido mejor dejarlo morir con dignidad que hacerle esto, aunque seguramente hay algún otro enclave en que se hubiese podido reubicar, manteniendo al menos algo de su esencia...pero eso implica pensar...buf, qué lío!

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