miércoles, 11 de junio de 2014

Los puentes de Mérida, por Javier Manterola

En 2011 tuve el inmenso honor de trabajar con uno de los mayores proyectistas, él diría también diseñador, de puentes de España y del mundo, D. Javier Manterola, autor entre otros muchos, del puente atirantado de Barrios de Luna en la autopista de peaje AP-66 León-Campomanes, incluida en la A-66, autovía Ruta de la Plata.

Cuando pasé por él, en 2007, en un viaje familiar a la preciosa comarca leonesa de Babia, no pude evitar hacerme una foto. La adjunto para el que no conozca dicho puente.


El trabajo en el que coincidimos fue en la redacción del proyecto de construcción del nuevo puente en la zona sur de Mérida. Él como autor del proyecto y yo como director del contrato para la redacción del proyecto de construcción por parte de la Junta de Extremadura.

En el proyecto de construcción, dentro de la memoria, el propio autor hace un análisis de los puentes de Mérida sobre el río Guadiana, después de una visita personal cuando estaban preparando la oferta, que creo que es de indudable interés y por ello, la reproduzco, sin ninguna modificación, a continuación.

"Creemos que es importante hablar de los puentes de Mérida cuando estamos proyectando un sexto puente, aguas arriba de la ciudad sobre el río Guadiana. Pues todo puente nuevo tiene que mantener el nivel de calidad de los anteriores, distinguiendo sus propiedades, cualidades y calidades.

Existe un gran nivel en el conjunto de los puentes de la ciudad, realmente notable, muy digno y muy interesante, reflejando la época en que fueron construidos con una gran valentía, honradez y vitalidad y salvo excepciones, acoplándose bien a la morfología del río.

Dentro del casco principal encontramos cuatro puentes principales, si excluimos el puente de la A-5 situado claramente aguas abajo de la ciudad.

Si nos movemos desde aguas abajo hacia aguas arriba nos encontramos en primer lugar con el puente de ferrocarril. Es uno de mis preferidos que debía ser catalogado, protegido y conservado. Participa de las características básicas de todo puente bien realizado. Se ordena bien en función de las características del río y éstas están presentes en lo que debe ser el diseño del puente.


La anchura del Guadiana en la zona es enorme, con un caudal extraordinariamente variable que hace que generalmente el curso del río sea divagante dependiendo donde la última riada configuró la profundidad del cauce. Esto determina que cualquier puente que se haga en esta zona deba ser indefinido, indefinido en una doble versión. En primer lugar debido a su gran anchura, la indefinición se refiere a la gran longitud que tiene que tener el puente. E indefinido en una segunda versión, el puente debe disponer los vanos sin un énfasis o relieve determinado, una sucesión de vanos iguales o parecidos que empiezan en un borde del río y acaban en el otro. Nada en el río conduce a un énfasis especial en una zona del puente. La celosía es perfecta, con refuerzo de las diagonales en el apoyo para reducir la deformación por esfuerzo cortante. La mejor tecnología de la época para un puente en celosía de ferrocarril. Un puente perfecto que debería cuidarse como la joya que es, digna de estar en los mejores anales de los puentes españoles.

El segundo puente es el puente de Lusitania, el puente de Calatrava, que más que un puente es un monumento y así lo ha entendido la ciudad que lo considera una pieza formidable dentro de la arquitectura de la ciudad.


Recuerdo cuando se produjo el concurso que nos presentamos y nos quedamos asombrados de la propuesta de Calatrava y supimos enseguida que no seríamos los ganadores. La propuesta de Calatrava había seducido al tribunal y contra la seducción no existe más arma que una seducción mejor. Recuerdo que cuando argumentábamos que ese puente no era para ese río en ese sitio, con un vano principal que enfatizaba el puente y que podía estar sobre un cauce seco, lo que bien podía ocurrir y ha ocurrido. Cuando vimos que nuestros razonamientos no rompían la seducción, recomendamos al Sr. Alcalde que hiciese un azud aguas abajo para que el río tuviese siempre agua y se evitase el bochorno de ver un gran arco saltando sobre tierra. En el fondo nuestra recomendación fue que ya que no tenía un puente para un río, que fabricase un río para un puente.

Analizando el puente en sí, fuera de las consideraciones de si está o no en su sitio, hay que decir que el diseño del arco en sí es muy bueno, no así el encuentro del arco con el tablero, mastodóntico, y que produce una mala impresión cuando se mira el puente desde lejos, donde toda esa masa de hormigón, más el dintel, se apoyan en dos pilares diminutos (relativamente a la escala del arranque del arco).

Este puente es bueno como espectáculo, no lo es tanto como ejemplo de lo que debe ser un puente en un lugar, del importante tema de la relación del diseño del puente con la morfología del río.

Camino de aguas abajo nos encontramos con el puente romano y sus complementos realizados en distintas épocas. Los romanos nos dieron la pauta de lo que había que hacer, un puente indefinido sin énfasis en ninguna zona, pues el río no lo presenta y puede pasar por una zona u otra. Un puente formidable, digno tesoro, este sí, de la arquitectura de Mérida. Todo está dicho sobre este puente y no es necesario añadir nada.


El cuarto y último puente, el situado más aguas arriba, es un puente espléndido, de Fernández Casado. Como el romano, es una arcada múltiple, también indefinida, con ocho vanos de 60 metros de luz. En su diseño está presente la historia y la tecnología del momento, con la prefabricación de los arcos y el fácil montaje sobre un castillete intermedio.

Puente de Carlos Fernández Casado. Recién acabado. 1960.
Cuando uno visita hoy los puentes de Mérida siente lo bien que este puente encaja en el río, tiene de común con sus predecesores, la configuración del puente respecto al río y la sobriedad y elegancia de su diseño.

Si resumiésemos diríamos que Mérida tiene un conjunto de puentes excepcional, los cuatro puentes citados, incluso con las críticas realizadas sobre el puente de Calatrava, son espléndidos y un ejemplo para todos nosotros cuando nos enfrentamos a un nuevo puente a hacer en la ciudad, hoy lateral pero mañana centrado."

Por cierto, si el lector está interesado en el puente que proyectó y que creo que será difícil que veamos construido algún día, a continuación muestro una infografía del mismo. El punto de vista es desde el puente de Carlos Fernández Casado hacia aguas arriba.


Un puente digno de una histórica ciudad.

Muchas gracias, Don Javier.

5 comentarios:

Publicar un comentario